Así que iniciaron la marcha para conseguir el tesoro soñado por el Hombre Oscuro.
Partieron a la una de la madrugada, aprovechando que la población dormía y esperando que el guardián de la cueva también estuviese rendido por el sueño.
Como consecuencia fueron casa por casa interrogando a todos los vecinos. En una de ellas encontraron a un anciano tirado en el suelo que decía:
-¡Allí, allí, allí...!
Lo que el anciano quería decir es que allí era donde vivía Luis, el protagonista de nuestra historia. El anciano creía que Luis conocía un secreto que nadie sabía sobre el tesoro.
Por lo tanto los soldados se pusieron en camino para secuestrar a Luis. Él se enteró de que le estaban buscando así que escapó para ocultarse en el bosque encantado.
De repente vio una lucecita a lo lejos, se acercó y encontró una casita de aspecto confortable y decidió guarecerse en ella. Llamó a la puerta:
- "Toc, toc"
- ¡Quién osa interrumpir mi sueño en medio de la noche!
- Luis respondió: ¡ Por favor, ayúdame!¡Los soldados del hombre Oscuro me persiguen!
Entonces se abrió la puerta y apareció Sherekan, un terrible lobo de tres cabezas.
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